La muerte es parte de la vida

Para empezar a privar a la muerte de su principal ventaja sobre nostros, adoptemos la actitud opuesta a la común; privemos a la muerte de su extrañeza, frecuentémosla, acostumbremonos a ella. No tengamos nada más presente en nuestros pensamientos que la muerte [...] No sabemos donde nos espera la muerte: así pues esperémosla en todas partes. Practicar la muerte es practicar la libertad. El hombre que ha aprendido a morir ha desaprendido a ser esclavo.

Montaigne

Un trabajo que voy a realizar este año y que me tiene entusiasmado tiene relación con la reflexión acerca de la muerte. En este blog casi nunca escribí sobre espiritualidad, pero con este post introduzco el tema y la categoría correspondiente.

Este trabajo lo voy a hacer participando de un grupo de reflexión denominado “Un año para vivir”, coordinado por Hugo Dopaso, un terapeuta que hace décadas se dedica a acompañar a personas que enfrentan en momento de la muerte. La consigna es muy simple: un grupo de personas se compromete con vivir un año como si fuera el último que nos toca vivir.

Como lo expresa la frase que inicia este post, creo que la conciencia de la propia muerte, y de la finitud en general, nos ayuda a vivir con mas plenitud y sabiduría. Para lograr esa conciencia de la muerte debemos revisar las interpretaciones y narrativas acerca de la muerte que son dominantes en nuestra cultura. Generalmente asociamos la muerte con: tabú, miedo, dolor, llanto, angustia, soledad, enemigo y derrota. Estas asociaciones no nos ayudan a conectarnos con la muerte con serenidad y aceptación, experimentándola como como parte de nuestra vida.

Durante el año que acaba de comenzar estaré escribiendo sobre este tema: ¿Les interesa esta conversación?

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Comments

  1. Guillermo Morales says

    Generalmente la muerte esta asociado con sufrimiento y ausencia. Sin duda que estas acciones nos provocan dolor y angustia, y quizás por eso esquivamos reflexionar sobre la misma. No comparto tenerla activamente presente en nuestra mente y mucho menos acostumbrarnos a desafiarla (practicarla) como plantea la primera parte del post. Por ser parte de nuestra vida, creo que debemos “planificarla”, como al resto de las cosas. Planificarla, implica pensar en no tener nada inconcluso consigo mismo o con terceros. Dibujar las rutas de nuestras acciones presentes para que alguien pueda seguirlas en nuestra ausencia, de manera tal de no alterar el orden.

    “Al encontrarse frente al dilema extremo de la vida o la muerte, el guerrero, cuya prioridad sea salvarse, nunca podrá movilizar la totalidad de sus recursos. Al contrario, pensar en morir es la condición para lograr el compromiso total, la más grande entrega y así poder superar sus propias capacidades.”

    Tsunemoto Yamamoto

  2. Juan says

    Hola Guillermo!
    Gracias por tu comentario.
    El espíritu del post sintoniza con la pregunta siguiente:
    ¿Puede ser que una mayor conciencia de la finitud e impermanencia me ayuden a vivir la vida con mayor plenitud?
    Abrazo

  3. Sebastián Gil says

    Juan Carlos,

    Vuelvo a agradecerte por todo, acabamos de salir del taller de Liderazgo y Comunicación y me pareció muy productivo, volviste a hacer un clic mas en mi… Me comprometo con vos en el proyecto que me comentaste y contá conmigo. Saludos!

  4. Guillermo Morales says

    Puede que así sea. Creo igual que las cosas tienen valor por lo que son en sí mismas. La injusticia, por citar un ejemplo, me corre el eje, y me lo seguiría corriendo, aun si supiera que voy a morir mañana.

    Hasta pronto

  5. Juan says

    Hola Guillermo, no se si entendí el comentario, pero puede que la conciencia de la finitud te lleve a no postergar la lucha contra la injusticia, pensando que tenés tiempo después.
    Abrazo

  6. Mariana says

    ola! me cope con tu blog!. Los comentarios me hiceron pensar, que el hecho de que nos queramos conectar con el misterio de la muerte no significa de ningun modo que dejemos de tener preocupaciones,o problemas,ni que las injusticias no nos enojen, tal vez solo signifique que un entendimiento mas completo de nuestra existencia nos permita ser mas compasivos, comprensivos y reflexivos.
    Ademas, a mi me parece que nuestro entendimiento integral de la muerte es un largo proceso, yo no se si podria estar un año entero pensando en que me puedo morir en cualquier momento, el costo psiquico en mi caso seria mas alto que los beneficios, y posiblemente me llevaria tener conductas reactivas; creo que hay muchos caminos para conectarse con estas comprensiones y cada uno puede caminar el que mas le guste, el que mas le convenga, el que menos miedo le de.
    Gracias

  7. Mariana says

    mmm, si pero depende del concepto de vida con el que viva cada uno. Para mi es un continuo, la existencia es encarnacion, muerte y vuelta a encarnar, para otros es solo nacer, crecer y morirse y ya, ahi termina. En todo caso al no darle lugar a la muerte no le estas dando lugar a una experiencia mas amplia de tu existencia(como alma por supuesto).
    saludos

  8. ana maria outeiro says

    Hola Juan:
    Creo muy valioso asomarse al tema, Nuestro mundo actual nos puede hacer creer que podemos controlarlo todo, y al mismo timepo comprobamos a cada paso que no es así.
    Comparto el decir de Heidegger que la muerte es la posibilidad más posible. Tuve la oportunidad de compartir algunas reflexiones con J. Selman (coach) quien plantea también pensar en porqué el último día de tu vida tendría que tener menos posibilidades que el primero. Personalmente creo que mirar la muerte nos abre a un sentido de trascendencia, el que cada uno de acuerdo a sus creencias le quiera dar. Y que ese sentido de trascendencia ilumina nuestros actos presentes.

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