Gracias por tanta entrega, tanta generosidad (50 temas en 5,5 hs), tanto amor (la entrega permanente del vivir!), tanta integridad, tanto humor. Seguramente fue mucho más que música para varios de los que estuvimos en Velez el viernes a la noche en el concierto “Spinetta y las bandas eternas”, celebrando de los 40 años del “flaco” con la música. En mi caso, significó asistir conmovido a la ejecución de “la banda sonora de mi vida”, y además, fue la expresión de una filosofía y una espiritualidad en acto, de un coraje y una paz que se irradiaba a todo el público.

Me gustó lo que dijo Mariano del Mazo en Clarín:

Quién sabe qué pasó por el alma de esa multitud que asistió al recital de las bandas eternas para comprobar si realmente son eternas. Y lo son: para esos corazones cascoteados Almendra, Pescado, Invisible, son huellas de identidad, sentido de pertenencia, ancla espiritual. Por eso, el gesto heroico de Spinetta (casi 60 años, casi 6 horas de concierto) funcionó como el complemento celebratorio de la épica personal y secreta de cada uno de los que estuvieron en Vélez. El frío de la noche de Liniers colaboró para esa sensación de resistencia. Spinetta confirmó la muesca indeleble que esculpió en el cuerpo de una misteriosa contracultura poética.

… y sí… gracias “flaco”, muchas gracias!

Y cómo leí por ahí, ahora a esperar el próximo disco porque la historia sigue, y con mucha intensidad amorosa y creativa!

Cuanto he aprendido en estos 40 años y cuanto sigo y seguiré aprendiendo de él!

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