Felicidad, incertidumbre y la vida como obra de arte
Publicado el : 16-06-2009 en : Filosofía & espiritualidad
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Estoy leyendo un nuevo libro de Zigmunt Bauman que se relaciona mucho con con mi concepción de una vida plena y con mucho del trabajo de entrenamiento de líderes emprendedores que estamos haciendo y vamos a hacer en el marco del Proyecto Hacer Historia.
El libro es “El arte de la vida. De la vida como obra de arte“, y quiero compartir un parrafo de la Introducción:
Nuestra vida, tanto si lo sabemos como si no, y tanto si nos gusta esta noticia como si la lamentamos, es una obra de arte. Para vivir nuestra vida como lo requiere el arte de vivir, como los artistas de cualquier arte, debemos plantearnos retos que sean (al menos en el momento de establecerlos) difíciles de conseguir a bocajarro, debemos escoger objetivos que estén (al menos en el momento de su elección) mucho más allá de nuestro alcance y unos niveles de excelencia que parezcan estar tozuda e insultantemente muy por encima de nuestra capacidad (al menos de la que ya poseemos) en todo lo que hacemos o podemos hacer. Tenemos que intentar lo imposible. Y sólo podemos esperar, sin el apoyo de un pronóstico fiable y favorable (ya no digamos de certidumbres), que mediante un esfuerzo largo y agotador podremos algún día llegar a alcanzar estos niveles y conseguir aquellas metas para, de este modo, ponernos a la altura del reto planteado.
La incertidumbre es el hábitat natural de la vida humana, si bien la esperanza de escapar de esa incertidumbre es el motor de nuestra búsqueda vital. Escapar de la incertidumbre es un ingrediente esencial, aunque solo sea tácito o supuesto, de todas y cada una de las imágenes combinadas de la felicidad. Esto explica por qué la felicidad “genuina, verdadera y completa” siempre parece encontrarse a cierta distancia: como un horizonte que sabemos que se aleja cada vez que intentamos acercarnos a él.
Me pareció una forma hermosa de expresar la idea de que la felicidad es el encaminarnos a un horizonte que siempre está a cierta distancia, lo importante entonces es ese camino.
¿…o será que la felicidad es un estado final de plenitud que sí se puede alcanzar?
¿Ustedes cómo lo ven?

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Pienso que la felicidad es un estado espiritual que se alcanza en ciertos instantes de la vida.
Mi impresión quedó plasmada luego de tener una conversación informal con Ernesto Sábato quien nos dijo a los presentes que: ” la felicidad no es un lugar a donde se llega como quien arriba a la estaciòn de un tren, si no que son instantes de una intensidad tal que lo que uno quiere es seguir sintiendo esa plenitud, dificil de describir con palabras.
…coincido, pero sí creo que hay formas de vivir nuestra vida que nos hacen más sentido que otras, en términos de orientación general y plenitud. no?
Estamos de acuerdo en que el camino, y no la meta, es el asunto, Juan Carlos. Y como yo lo veo, el gran enemigo es el miedo que da andar poniéndose horizontes que parecen más allá de nuestro alcance. Ese vértigo que genera la ilusión de que hay seguridad y comodidad en la opción de no desafiarse.
Gracias Pedro, me encantó tu forma de expresarlo. Solemos pensar que tomar acciones que implican riesgos es algo que hay que evitar, como si no tomar riesgos no tuviera, a su vez sus propios riesgos!