Generosidad de maestro, humildad de aprendiz
Publicado el : 17-05-2009 en : Educación & habilidades, Filosofía & espiritualidad, Liderazgo & coaching
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“¿Cuál es la tarea principal del que practica filosofía? Dejar de lado la presunción. Porque es imposible aprender algo que uno cree que ya sabe.” Epícteto

En el último capítulo de mi podcast (M2.0) conversabamos con Ezequiel Caviño sobre la “estrategia de dar” y las implicancias para generar un retorno económico de esa disposición a dar.
Esto me recordó algunas reflexiones y frases escritas en mi cuaderno de notas:
- La vitalidad creativa surge de nuestra generosidad como maestros y de nuestra humildad como aprendices.
- No podés dar lo que no tenés, ni conservar lo que no das.
Será como me decía Andrés en Twitter: “Digo yo: ¿Dar no es la mejor estrategia?”
Desde este punto de vista, generosidad y humildad parecen condiciones del aprendizaje más significativo.
¿Ustedes cómo lo ven?

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Creo en esto: Ser generoso con lo que se posee y ser humilde con lo que nos ofrecen. Lo primero implica enseñar u “obsequiar” algo que genere valor (esto sería “dar”) a otra persona y lo segundo (ser humilde) implica escuchar e impregnar en forma “absoluta” todo lo que generosamente se nos enseña/regala sin ningún tipo de prejuicio ni arrogancia de nuestra parte.
Generosidad y humildad van de la mano. No puede existir una acción sin la otra… generosidad sin humildad es arrogancia. Humildad sin generosidad es ignorancia. En este último caso…el temor a “dar” algo que se considera valioso es el peor enemigo.
Aprender dentro del marco de la “generosidad y la humildad” es un desafío interesante. Este hábito, incorporado naturalmente a nuestra cultura organizacional, es un poderoso disparador de creatividad, innovación y retorno continuo.
“Generosidad y humildad van de la mano. No puede existir una acción sin la otra… generosidad sin humildad es arrogancia. Humildad sin generosidad es ignorancia. En este último caso…el temor a “dar” algo que se considera valioso es el peor enemigo.”
Interesante observación.
A mi me parece que, por suerte, Internet ha cambiado nuestra predisposición para dar todo lo que tenemos, sin esperar una recompensa al corto plazo. También creo que a medida que las generaciones nacidas con Internet se vayan metiendo en las organizaciones vamos a terminar con mucha de la arrogancia que anda dando vueltas en las mismas.
En general soy una persona que prefiere confiar que desconfiar.
Una vez me dijeron que si confiaba me iba a ir mal en la vida porque la gente en general se quiere aprovechar.
Me hizo pensar eso y me tomé el trabajo de hacerme una estadística al vuelo de que resultados me había dado y me daba confiar que desconfiar.
Al tiempo volví a evaluar como venia el resultado y me di cuenta de la cantidad de tiempo y energías que había ahorrado cuando trabajaba sobre confianza. Me daba cuenta que desconfiar (o no dar para que esté más relacionado con el post) de alguna forma era más caro.
Obviamente que en algunos casos me fué mal por confiar pero el balance seguro que es sumamente positivo.
Saludos!
La generosidad y la humildad, segun mi forma de ver, es el equivalente al dar y recibir, estos actos no pueden estar aislados uno del otro , es un ida y vuelta, que en la medida en que se hace continuo enriquece a las dos partes. Gracias Juan Carlos por tu generosidad, realmente me estas abriendo la cabeza en tu seminario y en mi vida ya hay un antes y un despues de Hacer Historia.
Gracias, para mi también el seminario es un antes y un despues!