Estamos iniciando un proyecto de formación de emprendedores y cultivo de comunidades de emprendimiento al que denominamos: Proyecto Hacer Historia. En el equipo organizador del programa discutíamos la idea de hacer historia, y nos preguntabamos si podría sonar demasiado desafiante o pretenciosa, por lo que me parecía interensante abrir una conversación al respecto.
Cuando en Innova nos referimos a este concepto, no estamos pensando en el concepto de hacer historia como esa forma propia de los próceres, de esas figuras señeras de la historia. Nos referimos a una forma diferente de forjar la historia que es una posibilidad para cualquier persona que se comprometa con una vida emprendedora, entendida como compromiso con la invención de nuevo valor para una comunidad a partir de mejorar sus prácticas. Cuando innovamos traemos más armonía a las prácticas de nuestros clientes mediante nuestros productos, servicios o experiencias.

Flores, Dreyfus y Spinosa, desarrollaron una ontología de las prácticas sociales y de su transformación, que son inspiración del nombre de nuestro proyecto.

Estos autores, a su vez, desarrollaron dicha ontología con base en el trabajo de Heidegger y Merleau-Ponty, y sostienen que en occidente hay dos formas no históricas de enfrentar la existencia. La primera de ellas consiste en vivir como sujetos modernos, que controlan un mundo objetivo, a los que denominan agentes cartesianos. En segundo lugar podemos vivir como sujetos posmodernos, ubicados en el fin de la historia. Estos construyen identidades fluidas y prosperan sin apego  estable a una comunidad.
Los autores sostienen que aún es posible “hacer historia”, que aún nos importa la identidad comunitaria, la tradición a la que pertenecemos. Señalan que esto se puede expresar en tres formas: actuando como emprendedores, como ciudadanos comprometidos o como cultivadores de solidaridad.

A ustedes, ¿los inspira la idea de hacer historia?

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