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Espíritu Emprendedor Rss

Pensarse para crearse esta en la raíz de cualquier emprendimiento

Publicado el : 23-02-2009 en : Filosofía & espiritualidad

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Últimamente me estoy encontrando en forma accidental con libros que me soprender. Hace unos días fue el de Cassany.

Ahora acabo de toparme con un libro que me esta resultando delicioso. Se trata de “El amor la soledad”, un librito escrito en formato de entrevistas de André Comte-Sponville, filósofo que no había leido nunca.
La verdad que el tono del libro me atrapó:

Me llena de ilusión dirigirme al público como se dirige uno a un amigo, sin precauciones, sin elaboración posterior, sin erudición, sin máscara; sólo algunas ideas recien nacidas, o renacidas, solo unos recuerdos, como las huellas de un itinerario, entre confidencia y reflexión, entre pensamiento y relato… “Yo no enseño, yo cuento”, decía Montaigne.

Son entrevistas, lo que Montaigne hubiera llamado conferencias «El más fecundo y natural ejercicio de nuestro espíritu, a mi parecer, es la conferencia», decía, o dicho de otro modo, conversaciones. ¿Un arte menor? Sin duda alguna, pero eso forma parte de su encanto. Aquí la verdad importa más que la belleza, el placer más que el trabajo, la vida más que la obra.

Les comento algunas reflexiones que me disparó el texto:

  • Filosofamos toda vez que nos preguntamos por el sentido de lo que hacemos, sobre la naturaleza de los objetos que usamos, o sobre el sentido de nuestra vida.
  • “Que los filósofos no se pongan de acuerdo no es una razón para no filosofar, es una razón, y muy poderosa, para filosofar uno mismo.” dice el autor.  Los grandes filósofos hicieron mejor que los demás lo que todo el mundo hace y debe hacer. Se filosofa para salvar la piel y el alma. El lugar del filósofo es el mismo que el de cualquiera, alcanzar el punto en el que se encuentra lo universal con la sociedad.
  • Suele ser típico de la educación formal contraponer la filosofía a la opinión. El autor se desmarca y nos dice: “La filosofía no es más que una opinión sofosticada.” No en sentido peyorativo, sofisticada porque es compleja, desarrollada, porque implica un fundamento detallado.
  • Filosofía no implica sabiduría. Nos dice el autor: “La vida no es una idea. Incluso añadiría: todas las ideas, en cierto sentido, nos apartan de la vida.” Entonces, la filosofía nos ayuda a alcanzar la sabiduría solo en tanto y en cuanto se conduzca a su propia abolición!! “Toda teoría es síntoma” diría Dolto.
  • En última instancia, podríamos decir que el trabajo de preguntarse sobre la propia condición, sobre la propia existencia y la del mundo que nos rodea, es la que abre la posibilidad de repensarse, de reimaginarse, de reinventarse. Solo así podemos salir de la reporducción automática de nuestra tradición y producir una inflexión en nuestra deriva historica, en nuestro sentido común. En un sentido central, esto es lo que hace un emprendedor.

¿Ustedes que opinan? ¿Filosofan o delegan esta tarea en los filósofos profesionales?

Comentarios (4)

Maestro,
filosofar es la más alta actividad que podemos realizar los seres humanos ya que es la forma que tenemos de honrar la vida desde nuestro principal atributo que es la conciencia y el pensamiento. Si la vida tiene algún sentido, lo encontraremos en ese potencial que todos tenemos de poner en cuestión la realidad que nos circunda y a la vez nos incluye, condición esencial de nuestra la evolución.
Gracias por esta elucubración matinal lunesina.
Andres

PD: Donde dice precausiones debe decir precauciones.

Gracias de nuevo Andrés, ya esta corregido el error. Sobre la importancia de filosofar, coincido y discrepro, pero me explayaré en futuro post!

[...] otro lado, se relaciona con un post de mi blog, vinculado justamente con un libro que estoy leyendo: “El amor la soledad”. Un [...]

[...] otro lado, se relaciona con un post de mi blog, vinculado justamente con un libro que estoy leyendo: El amor la soledad. Un librito [...]

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