
Siguiendo la serie sobre el libro de Bauman, “Identidad”, quiero compartir una reflexión del autor en torno a la idea de “amor como destino compartido”. Nuestras formas de construir identidad implican también formas particulares de entender y construir nuestros vinculos.
Veamos lo que plantea el autor:
Amar significa estar decidido a compartir y a mezclar dos biografías, cada una con su diferente carga de experiencias y recuerdos y su propia singladura. Por las misma razón, significa un acuerdo de cara al futuro y, por tanto, cara a ese “gran desconcido”. En otras palabras, como observó Lucano hace dos milenios y repitió Francis Bacon muchos siglos despues, significa entregar rehenes al destino. También significa hacerse dependiente de otra persona dotada con una libertad parecida para elegir y con voluntad para mantener dicha elección, y, por tanto, de otra persona llena de sorpresas, imprevisible.
Mi deseo de amar y ser amado solo puede culminarse si una auténtica disposición a que sea en las “duras y en las maduras” lo respalda, a comprometer mi propia libertad si fuera necesario, de modo que la libertad de la persona amada no sea violentada.



Es que… filosóficamente hablando tendemos a eso. Si uno construye identidad, comunidad, una casa, una relación, lo que sea, tiene un fin de querer aportar algo al otro (y va más a allá de la subjetividad “eso es bueno” o “eso es malo”). Entonces, ¿eso que construís realmente es bueno… o es malo?
Al menos, en las redes sociales, yo sumo mi aporte para construir y también busco que de alguna manera la gente ME lea. ¿Por qué no? Me interesa otra opinión.
Saludos.
Hola Victoria,
recién comenté el artículo posterior “Amor como acto creativo”, para dar un contexto.
Creo que somos humanos porque nos identificamos con nuestro entorno humano, no existe el humano aislado, y todos nos influimos mutuamente. Como ejemplo asombroso están los niños salvajes, que se han perdido y criado entre perros y se comportan como perros… muy interesante este video:
http://es.youtube.com/watch?v=qyqbnDjId7g
También creo que somos semillas que buscamos desarrollarnos al máximo, y que lo bueno y lo malo podría definirse por lo que promueve desarrollo de nuestro verdadero ser y lo que no.
Las relaciones entre personas tienen sentido cuando nos tratamos como semejantes y no como objetos para sacar provecho. Todos sufrimos cuando nos tratan como objetos, porque no somos objetos, y el “estilo consumista” que menciona Zygmunt Bauman, en mi opinión, también tiene que ver con esto.
Saludos!
Linda conversación, lo que nos hace humano es un modo historico de ser… una forma de lidiar con el mundo que se aprende en la convivencia…