Más del jugoso librito de Bauman, este comentario en particular me recordó una pregunta que a veces surge en mis seminarios: “¿Qué genera mi acción, el miedo o el amor?”. Veamos lo que dice el autor:

El amor es afín a la trascendencia, sólo es otra denominación del impulso creativo y, como tal, está plagado de riesgos, como lo están todos los procesos creativos, que jamás saben donde va a ir a parar.

En el amor no hay apaños rápidos, soluciones de una vez por todos, seguridad alguna de perpetua y total satisfacción, no hya grantia de que te devuelvan el dinero en el caso de que la satisfacción total no sea instantánea y en estado puro. Todos esos mecanísmos antiriesgo de pago que nuestra sociedad de consumo nos ha acostumbrado a esperar no se dan en el amor. Pero malcriados por los tenderos, que nos han atiborrado de promesas, hemos perdido la habilidad requerida para enfrentarnos a los riesgos y atajarlos nosotros solos. Así que tenemos tendencia a aplanar a golpes nuestras relaciones amorosas al estilo “consumista”, el ùnico en el que nos sentimos cómodos y seguros.

¿Para pensar no?

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