Desde Innova estamos colaborando con un proyecto de Officenet, del que ya les comentamos hace un tiempo. La sintesis es: Officenet se propone contribuir a impulsar el entrepreneurship como una iniciativa de RSE. Actualmente estamos redondeando la primera etapa que implica research,  diagnóstico y diseño de iniciativas.

Ensayamos definiciones,  un marco conceptual y una cartografía (siempre incompleta) de las ofertas de entrepreneurship en Argentina.

Conversamos con mucha gente, lanzamos un meme e hicimos varias entrevistas con más profundidad: Natalia Arnaldi, Gabriel Jacobsohn, Gabriel EdelbergVanesa Kolodziej, Daniel Miguez y Luis Nantes y Carlos Nielsen, entre otros.

Estamos redondeando las primeras conclusiones en relación a las anomalías y las oportunidades de nuevas ofertas en el mundo del entrepreneurship. Por eso queremos invitarlos a sumarse a la conversación en el blog del proyecto!!!

Las preguntas centrales podrían ser:

  • ¿Qué funciona mal o está faltando en el mundo del entrepreneurship?
  • ¿Con qué oferta podría contribuir Officenet?

Cómo para disparar la conversación les dejo uno de los artículos que escribí en el blog del proyecto:

La amenaza del reduccionismo y la “long tail” del emprendimiento

En el artículo anterior transcribíamos un post del blog de Santiago Bilinkis en el que se mencionaba un artículo de Financial Times, que reseñaba a su vez un libro, que plantea que todo el valor económico es creado por un puñado de “superemprendedores” y que la gran mayoría de los emprendedores “normales” no producen un impacto significativo en la economía. La verdad es que me quedé muy preocupado con ese artículo. Comparto con Juanjo (quién comentó en el artículo anterior de este blog) que interpretaciones como las del libro citado, resultan estigmatizantes y dañinas para el objetivo de impulsar el emprendimiento y dinamizar la economía. Creo que son interpretaciones reduccionistas, lineales y cortoplacistas. Me explico.

Santiago, dudaba de la tesis del autor de dicho libro, y citaba el siguiente comentario del periodista de Financial Times, que reproduzco a continuación:

Los emprendedores que importan económicamente son los selectos pocos que empiezan empresas innovadoras y super exitosas. Estos tienden a ser los proyectos mayores, bien capitalizados planeados por equipos profesionales, no emprendedores individuales. Todos los demás pequeños nuevos negocios creados cada año son irrelevantes en términos de creación de empleo y valor agregado”. … “Las teorías del autor, de ser correctas, tienen serias consecuencias sobre las políticas públicas. Ellas sugieren que las agencias gubernamentales deberían abandonar sus esfuerzos para promover la actividad emprendedora de tanta gente. En su lugar, deberían dedicar más energía al puñado de compañías en etapa temprana que pueden convertirse en el próximo Google o Dyson. Así, los recursos nacionales deben enfocarse en apoyar a las escasas, altamente ambiciosas, altamente productivas empresas que tienen una chance real de hacerla en grande. Injusto, tal vez, pero probablemente con sentido.”

Comparto con ustedes algunas reflexiones sobre estas ideas:

  1. Las grandes emprendedores y sus emprendimientos, no nacen de un repollo. Más bien, son producto de la comunidades a las que pertencen. Lo planteado en este párrafo implica suponer que la aparición de un equipo emprendedor talentoso es un producto aislado respecto de la sociedad en la que emerge. Esta lógica nos llevaría a crear escuelas de música donde solo se acepte a genios del tipo Mozart, o escuelas de fútbol en las que solo pueda entrar Maradona. La clave según esta mirada sería “descubrir” a los destacados. No creo que nadie pueda decir que en una escuela o club de entrenamiento de emprendedores se pueda producir a Steve Jobs o a Bill Gates, y tampoco que una escuela de música puede producir Mozarts, ni una escuela de ciencia puede grarantizar la producción de Einsteins. ¿Por eso deberíamos concluir que no se puede entrenar a músicos, científicos o emprendedores? En toda disciplina los superdotados son pocos, pero surgen en una comunidad de cultivadores de su disciplina. Los genios también son producto de la tradición histórica a la que pertenecen. Maradona hay uno solo, pero salió de los cebollitas. No es que en la Argentina de golpe nacieron mas genios del tenis despues de Vilas. Más bien hubo un auge de la práctica del tenis, muchos más grupos de aprendices de tenistas se cultivaron y de ellos salieron unos cuantos jugadores de clase mundial. Por esto creo que los centros de entrepreneurship de las escuelas de negocios de universidades privadas han tenido más exito que las incubadoras de base tecnológica en las universidades públicas. Porque detrás de las primeras hay comunidades que provienen de una tradición de cultivo de prácticas y habilidades vinculadas con la creación de negocios, lo que está ausente en las comunidades del ámbito de la ciencia y la tecnología.
  2. Casi nadie tiene la capacidad de anticipar el éxito de los grandes emprendodres y sus emprendimientos y menos aún los encargados de hacer políticas públicas: la idea de que las políticas públicas deben enfocarse en detectar e impulsar solo los emprendimientos de alto potencial, implica un punto débil central: en general cuanto más promisorio y revolusionario es un emprendimiento, más dificilmente es catalogado como tal por su entorno. Cuando Google, Yahoo, Apple, MIcrosoft, y muchos otros se gestaron casi nadie vio su potencial. La banalización de la que son objeto los emprendedores en sus comienzos es probervial. Las ideas citadas tienden hay considerar al equipo emprendedor y sus proyectos como “cosas”. Los proyectos emprendedores serían un material en su gran mayoría sin valor, del cual hay que extraer las pepitas de oro. Mi punto de vista es que los equipos se cultivan, se desarrollan, se ponen a prueba, crecen, cambian de rumbo, aprenden a escuchar, a observar, a ver posibilidades que otros no ven, fracasan y vuelven a empezar. Lo posible no es una cosa, es una interpretación que se cultiva, basta leer la historia de Google.
  3. En la long tail del emprendimiento, la cabeza existe porque también existe la cola. En la figura que acompaña a este artículo ensayo una ejemplificación de la long tail del emprendimiento. La cola, aunque menos espectacular y glamorosa, puede ser mas grande que la cabeza. Quizás en el mundo del emprendimiento, pase como en la venta de libros, donde el 60% de la facturación de un sitio como Amazon corresponde a títulos que serían considerados fracasos comerciales que no merecen lugar en la estantería de una librería física. En relación con los puntos anteriores, podríamos decir tambien, que la existencia de la cabeza de emprendimientos destacados existe porque hay una cola de miles de emprendimientos que funcionan como un semillero y un espacio de fermento de nuevas interpretaciones, estilos y prácticas.

Mi punto de vista es que no debemos concentrarnos en un pequeño grupo de superemprendedores. Por el contrario, tenemos que crear comunidades de emprendedores que cultiven ciertas prácticas, habilidades, sensibilidades y capitales para producir emprendimiento en distintos ámbitos. No se trata de filtrar proyectos, si bien en alguna instancia haya que hacerlo.

Se trata de transformar culturas, de redistribuir la capacidad emprendedora!

Ustedes, ¿Cómo lo ven?