Hace unos días se publicó una nota en el Suplemento Empleos de La Nación en la que me toco dar alguna opinión (junto con el amigo Matías Dutto) sobre el valor de las redes sociales en relación con las actividades profesionales. Últimamente parece que las redes sociales se han puesto de moda:

En ese artículo Eze planteaba algunas preguntas que juzgamos fundamentales:

  • ¿Son los jóvenes los que tienen que cambiar o las empresas deben aggiornar sus prácticas a los tiempos que corren?
  • El que los jóvenes “Y” no encuentren en el ámbito corporativo aquello que buscan ¿podría ser el impulsor de una mayor actividad emprendedora?
  • Aquellas empresas que sintonicen rápidamente con las nuevas generaciones de profesionales ¿estarán en condiciones de construir a partir de la aplicación de nuevas prácticas, ventajas competitas sostenibles en el tiempo?
  • ¿Qué cambios tendrán que implementarse a nivel prácticas de reclutamiento para poder atraer a estos profesionales?

En otro artículo voy a seguir tratando el tema de qué hacen y qué podrían hacer las corporaciones para mantener y desarrollar el talento y el capital humano perteneciente a estas nuevas generaciones, basandome seguramente en las preguntas citadas.

El comportamiento de las nuevas generaciones, como la nueva generación Y descripta en los artículos citados, se suele caracterizar como carente de lealtades y compromisos profundos.

La pregunta que me hago es: ¿Será que los jovenes no tienen lealtades o que sí las tienen, pero puestas en un lugar distinto? Me da la impresión de que muchos jovenes son más leales a su “estilo de vida” que a la “carrera corporativa”, l o que a muchos compañeros de mi generación (algunos de ellos gerentes de corporaciones)  les resulta casi insoportable. 

¿Ustedes cómo lo ven?

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