Salmón Valei es la denominación de unos eventos movilizados por una comunidad en Chile. Veamos como ellos mismos se definen:

¿En qué consisten los Salmón Valei?

Son reuniones/encuentros guiados con una metodología que no es metodología, sino una provocación a buscar negocios y oportunidades, guiándose con el talento humano disponible en esa gran masa de gente, que hace posible el encuentro.

Objetivos de los “SalmónValei”

Los objetivos de esta iniciativa son generar un contexto propicio para estimular el espíritu innovador y emprendedor de todas las personas que componen el cluster acuícola de la X Región.

El amigo Juan José de Metrik (Chile) me contactó para hacerme un reportaje. La idea era conversar sobre innovación, cultura emprendedora, desarroll, etc. Aquí pueden encontrar el reportaje completo, pero les dejo una parte a continuación:

En cuanto a los emprendedores. Hay mucha discusión sobre si ellos nacen o se hacen. ¿Cuál es su opinión?

Creo que la interpretación de que los emprendedores nacen es peligrosa y no me gusta, por lo que produce: miedo, inhibición, inacción, cierre de posibilidades. Si lo único que le queda a un joven para saber si puede emprender es hacerse un ADN, está frito. Creo que a esta interpretación contribuye la tendencia a pensar en los grandes genios del emprendimiento. No creo que nadie pueda decir que en una escuela o club de entrenamiento pueda producir a Steve Jobs o a Bill Gates. Pero tampoco una escuela de música puede producir Mozarts, ni una escuela de ciencia puede grarantizar la producción de Einsteins. ¿Por eso deberíamos concluir que no se puede aprender a hacer música o ciencia? En toda disciplina los superdotados son pocos, pero surgen en una comunidad de cultivadores de su disciplina.

¿Qué cree que hace falta en Latinoamérica para crear una cultura en la que la innovación y el emprendimiento venga de todos y de todas partes?

Creo que en lugar de cultivar planes de negocio o títulos de postgrado, tenemos que cultivar comunidades de aprendizaje, acción, compromiso y confianza. Creo que crear esos espacios es Latinoamérica es el gran desafío, y la web social una herramienta sin precedentes con la que empezamos a contar.

¿Cuál cree que es la característica esencial para una empresa exitosa, no sólo en números, sino también en cuanto a clima organizacional, sustentabilidad, construcción de capital social, etc.?

Tiene que desarrollar varias cosas:
Capacidades: de auto-transformarse en sintonía con la comunidad a la que sirve, lo que implica la capacidad de aprender rápido, de articular ofertas innovadoras, de abandonar sus ofertas actuales.
Sensibilidades: para escuchar al cliente, para advertir sus insatisfacciones (aún aquellas que este no declara), para advertir los cambios marginales tempranamente.
Capitales: financieros, pero también simbólicos (necesita configurar identidades valiosas) y relacionales (cada vez más el emprendedor emprende en red).

¿Cree que en Latinoamérica muchas empresas tienen esa o esas características?

No, pero creo que empieza a haber atisbos. Basta ver Palermo Valley, Start Me Up Argentina o Salmón Valei para entusiasmarse.

¿Cuál es la visión que tiene usted, desde Argentina, con respecto a los problemas de estabilidad política, y de relaciones diplomáticas entre naciones, y su relación con el desarrollo económico, social y cultural de la región ¿puede aconsejar algo para salir airosos?

Hay una larga historia de desencuentro y mal trato, pero creo que estamos ante la posibilidad de un cambio histórico. El emprendimiento es para mí un camino que hay que recorrer y que constituye una respuesta viable para el desarrollo de nuestros países. Creo que hoy se da la posibilidad de crear redes colaborativas-emprendedoras-abiertas-latinoamericanas, en los negocios, la política y la cultura en general. Ya hemos visto como el poder de estas redes puede frenar el autoritarismo, atraer la atención a causas significativas, a inversiones y ayudar a cultivar tradiciones de nuestras comunidades. Hoy, se da un “idea y vuelta” interesante entre lo global y lo local. Hace poco fui contratado por una empresa venezolana para dar una conferencia. Me consideraron por mi identidad global construida en la web, mi trabajo les atraía. Pero para contratarme primero verificaron cuales eran las opiniones de mis alumnos y colegas con los que comparto el trabajo cotidiano. No hay que confundir el proceso actual con una devaluación de las identidades locales. Más bien vivimos una interpenetración de identidades locales y globales. Espero que un cluster de iniciativas como Salmón Valei en Chile, Palermo Valley en Buenos Aires y los demás Valleys, puedan seguir demostrándolo. Hay un nuevo plano en el que desarrollar conversaciones de valor. El desafío es aprender a hacerlo.