Hace tiempo que estoy conversando, en este blog, sobre la banalización de lo nuevo que observo en muchas personas que se enfrentan a prácticas emergentes. Creo que esta disposición frente a lo nuevo es una severa limitación para quienes quieren navegar con efectividad el mundo cambiante que nos toca vivir.

Distingo algunas variantes de banalización:

Banalización desde la ceguera: Muchas veces esta banalización toma la forma de una interpretación cerrada de la práctica emergente. Algo así como: “El sentido de esta práctica emergente es solo el que yo puedo ver y voy a opinar teniendo en cuenta solo este sentido.” (Ejemplo: “¿Los blogs? ¿Ah esos diarios personales que usan los adolescentes para contar lo que hicieron el sábado a la noche?.”) Esto implica una ceguera para ver las prácticas que emergen también como posibilidades y no solo como prácticas totalmente articuladas. La capacidad de un emprendedor para ver las posibilidades de articulación novedosa de prácticas es central para el proceso de innovar tal como yo lo veo. Es una limitación también para cualquiera que quiera entender el futuro como espacio de posibilidades de invención.

Banalización desde el contraejemplo: En algunos casos la banalización se expresa con base en la presentación de las posibles limitaciones de la práctica, como argumento para invalidarla. (Ejemplo: “El problema de los blogs es que no permiten el contacto cara a cara.”) Según la lógica de esta disposición frente a lo nuevo, mostramos nuestra inteligencia por nuestra capacidad de encontrar limitaciones, problemas y defectos, más que por nuestra capacidad de inventar posibilidades nuevas. Cómo dice Seth Godin, generalmente para decir que sí a una propuesta de un proyecto nuevo dentro de una corporación se deben pedir autorizaciones diversas, pero nunca hay que pedir autorización para decir que no a un proyecto nuevo.

Banalización desde la erudición: También existe una forma de banalización que implica la idea de que si crítico un fenómeno nuevo con un discurso en el que demuestro a las claras la cantidad de libros que he leído, eso me pone un una estatura mas elevada para evaluar la nueva práctica. Es muy útil en estos casos recurrir a citas de autores como Foucault o Derrida.

Recientemente se publicaron en la Revista Ñ de Clarín, algunos artículos que me hicieron pensar en la banalización erudita. Los artículos escritos por Marcelo Birmajer y Horacio González en contra de los blogs llevan los siguientes títulos: “Contra la blogalización” y “El blog no tiene futuro“.

El segundo artículo mencionado me resultó particularmente ininteligible, seguramente por mis limitaciones de conocimiento. Estos son, por ejemplo, algunos de los párrafos del artículo, citados en E-blog:

“Una novedad impresionante en el tejido contemporáneo de las escrituras, nos deja ver que el flujo de la opinión inmediata y la literatura parecen fusionarse. En otro plano, el periodismo impersonal y la carta de lectores amenazan con perder su sutil distancia.”

“…por el momento se asistirá por bastante tiempo al juego de pérdida de la frontera entre institución de la escritura y disolución del autor de opiniones en las partes aleatorias de una infinita conversación amorfa, injuriantes o cándidamente devotas.”

Estos artículos han dado lugar a bastantes respuestas en blogs, con interesantes puntos de vista, por lo que solo agregaría algunas reflexiones orientadas a la producción de juicios poderosos para la apertura de posibilidades sobre los fenómenos emergentes:

  • Las prácticas emergentes que ponemos a consideración, no son cosas. Se trata de fenómenos sociales en constante reinvención. La pregunta es: ¿Que posibilidades podría abrir esta novedad de la blogósfera?
  • El relevamiento de defectos y limitaciones de una práctica nueva no nos lleva por el camino de la invención de mundos, mas bien justifica nuestro distanciamiento escéptico. La pregunta es: ¿Qué formas de aplicación poderosa podemos imaginar para el blogging en nuestros ámbitos de acción específicos?
  • La erudición no es poderosa si nos lleva a cultivar el escepticismo como un valor mas importante que la creación, el compromiso y el riesgo de innovar. ¿Qué distinciones teóricas nos aportan una mirada más poderosa para entender el fenómeno?

Descubrí esta conversación crítica de los blogs gracias a un micropost de Álvaro en Twitter, que citaba un artículo que responde a los del Ñ con una propuesta. A propósito, twitter también ha sido víctima de formas de banalización erudita (aunque los autores del blog citado después aportaron lecturas mas amplias, y a mi juicio más poderosas, del fenómeno emergente del microblogging).

Para seguir leyendo:

Libertad

Dos tipos audaces

Traduciendo a Horacio

Reflexión sobre blogs (aquí y en los “medios”)

SOBRE “CONTRA LA BLOGALIZACIÓN”, UNA NOTA DE MARCELO BIRMAJER

En vez de temer a los blogs, disfrutarlos o ignorarlos

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