En muchos de mis entrenamientos trabajamos sobre el tema de la construcción de confianza, entendiendo la confianza como un juicio que se construye en varios dominios. Un de dichos dominios es el de la lealtad, entendida como una sintonía estratégica, de largo plazo, entre las personas. Puedo confiar en una persona en el dominio de la lealtad si advierto que estamos coordinando acciones con un horizonte que excede nuestras promesas actuales y se proyecta a una visión compartida, a un futuro mediato en común.

Lo que me ha sorprendido es que se han generado muy ricas e intensas conversaciones al abrir el tema de la lealtad en las corporaciones. En muchos casos he escuchado juicios en relación al tema como el siguiente: “Los jóvenes que ingresan en estos días en las corporaciones no tienen lealtades”. Recordaba estas conversaciones al leer un pasaje de Karaoke Capitalism en el que comenta lo siguiente respecto de la lealtad a la corporación:

La lealtad era algo que solía venir dado. Ahora se tiene que ganar, tanto en nuestras vidas privadas como en el mundo de los negocios.

Pensaba entonces:

  • ¿Es que los jóvenes no tienen lealtades o más bien que las tienen con otras organizaciones o personas en lugar de las corporaciones?
  • Siguiendo a Ezequiel, ¿será que las corporaciones tendrán que cambiar su oferta de desarrollo profesional para seducir a los nuevos talentos profesionales?

Los autores de Karaoke concluyen que el capital social que costó a Occidente más de dos centurias construir se está destruyendo en una sola generación. Las nuevas realidades son la fragmentación, la individualización y el aislamiento. Conocemos a muchas personas pero nos sentimos solos. Los autores citan a Peter Katz, autor de “The New Urbanism”:

Estamos en una sociedad inundada de redes pero hambrienta de comunidad.

Particularmente creo que las empresas enfrentarán un fenomenal desafío de transformación de las prácticas de gestión del capital humano en los próximos años. En parte creo que ese desafío implica entender la diferencia entre la construcción de redes y la construcción de comunidades (ver este post).

Entender como desarrollar los talentos en la era de la colaboración es un gran desafío del Management 2.0, y tiene relación con la habilidad para construir confianza y lealtad con una visión significativa del futuro. Para esto no alcanzan las redes, necesitamos comunidades en las que las personas compartan prácticas, estilos, entendimientos y valores.

¿Ustedes que opinan?

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