Ultimamente estuve trabajando bastante en seminarios para emprendedores y gerentes y he visto con frecuencia una actitud que me resulta preocupante: “el cambio no me va a afectar si lo ignoro”. Esta tendencia cultural a vernos abrumados por el cambio y los múltiples mundos en los que se nos abre la posibilidad de participar, que suele generar agobio y hasta rechazo y que a veces creo que se basa en el miedo, a mi juicio entraña un gran riesgo para todos y en particular para los emprendedores: el riesgo fundamental de ignorar el cambio es que nos embarcaremos en diseñar nuevas carreras, roles y empresas obsoletas por diseño.
Nos solemos mover por el mundo con
mapas obsoletos. Nuestra educación nos prepara casi exclusivamente para hacer mapas históricos de los mundos articulados en los que nos movemos, por lo que solemos llegar tarde a mirar lo emergente, lo que está en vías de ser articulado.
Algunas consecuencias, de esta disposición cultural, sobre la forma de hacer negocios han sido brillantemente estudiadas por
Clayton Christensen. Su conclusión es: “los managers llegan tarde cuando lidian con la innovación disruptiva no porque hacen algo mal, sino porque hacen lo que todos los libros sobre management aconsejan” (el famoso dilema de los innovadores). El punto es que todo eso que es adecuado para el mercado establecido no lo es para el emergente, pero como mi mapa es del mundo articulado, resulta ser el único que miro. Una versión gerencial del chiste del borracho que no busca la llave donde se le cayó, sino donde hay luz.
Respecto de esta amenaza de diseñar negocios obsoletos suele gustarme dar el ejemplo de los diseñadores de sitios web. Me gusta porque muestra como la obsolescencia no necesariamente tiene que ver con la tecnología sino mas bien con estar fuera de ciertas
comunidades de prácticas emergentes. Hoy en día podemos decir que los diseñadores se dividen al menos en dos grandes grupos, los diseñadores 1.0 y los diseñadores 2.0, y esto se relaciona con la comunidad de prácticas de la que cada uno participa. Si estoy creando una empresa de diseño web y soy ciego al fenómeno de la web 2.0 probablemente cree una empresa que será obsoleta desde su nacimiento y este camino me puede hacer perder bastante tiempo.
Recientemente leía en
Presión Blogosférica, un
artículo acerca de la obsolescencia de las empresas ligadas al diseño web, en el que se describen los cambios de practicas que afectan a este dominio. Este ejemplo me gusta porque muestra que al estar fuera de las prácticas emergentes que reconfiguran mi dominio, puedo diseñar empresas obsoletas desde su origen creyendo que estoy en lo último de la tecnología.
Conclusión: tenemos que desarrollar sensibilidad para mirar lo emergente en nuestro dominio y en otros dominios relacionados, si no queremos descubrirnos obsoloetos de la noche a la mañana!!!!!!!
¿Ustedes que opinan?
Me parece acertada la conclusion, yo desde mi humilde punte de vista, lo veo como un cambio de paradoja. Me parece que asi como todos pensaban todo en funcion a que todo giraba alrededor de la tierra y luego tuvieron que hacer los cambios pertinentes cuando se descubrio que girabamos alrededor del sol, mas alla de la gran lejania, me parece que el cambio de paradoja en el pensamiento de como interactuan las nuevas sociedades y para seguir el ejemplo del Sr. Lucas, como interactua la nueva version sociologica de internet hace y hara que uno tenga que actuar en funcion de ello, e intentar sacar lo que sirva y pueda aplicarse de las viejas creencias e innovar lo que no se conoce para nuestra nueva paradoja.
Estimado Lisandro, creo que coincido con ud. y creo que se refiere a paradigma más que a paradoja, no?
Debe haber sido un lapsus el de lisandro.
Me gustó tu artículo,debemos prepararnos y lidiar con la incertidumbre.
Debemos crear empresas que vean más allá del horizonte.
La verdad que si, es que como usted sabe, entre polimeros… metales… ceramicos… mas polimeros… etc. uno se mezcla todo… pero exactamente me referia a paradigma. Muchas gracias por la aclaracion.
Juan Carlos, desde mi experiencia mi interpretacion es diferente. La innovacion es el motor del mundo , pero existen etapas de pruebas que se dan en distintas instituciones de la vida moderna. Las empresas responsables no pueden ser parte de las etapas de laboratorio, muchos fueron las innovaciones que no dieron resultado y que nunca se aplicaron . Por eso creo que las empresas o empresario responsable debe estar atento a los cambios pero debe ser prudente en su aplicacion
Hola Guillermo, la verdad que no estoy tan seguro de que tengamos interpretaciones diferentes. Creo que estamos apuntando a distintos momentos. Coincido en que hay que ser prudente con las innovaciones. El punto que yo quería señalar es que muchas veces nuestra experiencia nos lleva a, sencillamente, no ver posibilidades de innovar hasta que ya es muy tarde. Esto me recuerda un concepto de Gary Hamel, el de resiliencia, que me resulta central en esto. El dice que resiliencia, tal cual el la concibe, es la capacidad de una empresa de cambiar, antes de que la necesidad de hacerlo sea deasiado obvia. Creo que esta es una de las claves, al lidiar con lo nuevo, con las posibilidades que se abren nunca es obvio el resultado que voy a producir. Innovar siempre entraña riezgo. El punto es que a veces mis practicas de gestión me llevan a quedarme fuera de las posibilidades de innovar y esto tambié entraña un riesgo: el de la irrelevancia y la obsolescencia. Saludos.
Me sumo al planteo, me parece interesantísimo. Estimado Guillermo coincido totalmente que las empresas deben ser cautas en su aplicación, pero en mi entender la diferencia entre la cautela y la negación esta en el entendimiento de los procesos de cambio. No existe la cautela con desconocimiento. La prudencia requiere apertura.
Para aplicar una innovacion primero hay que entenderla y para entenderla hay que aceptarla. No necesariamente tiene que ser aplicada, coincido perfectamente con vos en que muchas no sobreviven y/o no generan valor para una compañía.
Pero muy distinto del proceso de estudio es el de negación. Creo que Juan Carlos se refiere más a esta sensación en muchos hombres de negocio de negación y no de resistencia a la apilcación temprana o aplicación de laboratorio.
Me permito una disgreción (y no tanto) desde fuera del ambito empresarial.
El teatro es una de las artes más antigüas de la sociedad humana.
Cuando surgió el cinematógrafo se sentenció la vida del trato como tal. Más aún con la llegada de la televisión y ni que hablar cuando surgio el video hogareño, con el DVD ya nos cansamos de sentecias y no se dijo demasiado.
El teatro se redefinió en términos estéticos y de producción, se plantea, aun hoy, su razón artistítica, discute y reformula sus mecanismos de producción y realización y hoy en día, en todo el país, cada fin de semana suben a escena una cantidad prodigiosas de propuestas, para todos los gustos y cuestionamientos artísticos.
Hubo quienes negaron sistematicamente la posibilidad de cambio pero, creo yo, la misma naturaleza esencial del teatro como arte se reformulo así misma y busco una transformación que lo trascendiera a lo que sucede en la realidad,
El interrogante que me surge es: aquellos que no logran esta transformación ante la innovación, que no sobreviven ¿tenián suficiente esencia, capacidad de adaptación y sentido de transcendencia, como para superarse a presar de…?
Sinceramente no es una pregunta retórica, me lo interrogo sinceramente y el posteado vienen a raevivar el interrogante y eso es lo que agradezco especialmente.
Gracias por abrir el juego por invitar al pensamiento.
Luis
Gracias Luis, por tu comentario. Creo que cuando aparecen nuevos modos de expresión creativa lo que ocurre es que la expresiones ya existentes desubren cual es su espacio netamente diferenciado del resto. No suelen cumplirse los pronosticos de eeaparación pero si se suelen dar transformaciones de las expresiones existentes. Fijate lo que a pasado con el cine a partir de todas las nuevas formas que han aparecido. Algo similar se podria decir de la producción y el consumo de música…no?
Segun mi punto de vista, leyendo los comentarios que me encanta leer ya que me hace pensar con una parte de mi cerebro que no esta acostumbrada ni la utilizo tan seguido, me parece que particularizando al “cambio” del cual se habla lo veo mas como un avance, como una mejora y el aprovechamiento de esta como nuevo medio de expresion, y no tanto como un “cambio”. Quizas tambien como una reutilizacion de conceptos con nuevos significados y usos. Coincido con Guillermo en la racional espera de las empresas hacia el uso de esta “nueva” forma de expresion, pero me parece que la pregunta es hasta cuando es racional esperar y cuando deja de serlo para convertirse en una perdida de oportunidades?
[...] El peligro de banalizar lo emergente 27 10 2006 Los otros días escribía acerca del peligro de ignorar lo emergente. Hoy quería traer el tema de la banalización. A veces en los seminarios veo que la reacción de algunos participantes es la de cuestionar, relativizar, banalizar o directamente negar, las posibilidades futuras que ponemos a consideración. En algunos casos hacen lo mismo con fenómenos que efectivamente ya estan ocurriendo y ellos no conocen. Últimamente he estado recopilando algunas frases famosas del siglo XX, que se dan como ejemplo del peligro de banalizar lo emergente: [...]
Lisandro, supongo que ver la evoluación de un espacio como cambio o avance dependerá de los estándares de cada uno respecto que constituye un avance o no. Respecto de cuando actuar, me hiciste recordar una frase que cita Tom Peters en su libro Re-imagina, que dice algo así como: “Si no te gusta el cambio, menos aún te gustará la irrelevancia.” Blindarnos al cambio puede implicar perder el tren de la relevancia. Saludos
[...] Vivimos una cultura en la que no nos moviliza el horizonte de fenómenos emergentes que abren posibilidades de invención. Preferimos comprar mundos ya articulados a protagonizar su creación. Veo esto cuando las personas que me escuchan describir esos fenómenos emergentes, me escuchan y actúan como si mis descripciones fueran relatos de ciencia ficción. Una estrategia común: si ignoro el cambio o lo banalizo, éste no existe y por ende no me va a afectar. [...]
Estimados:
Definitivamente, caminamos y algunos corremos detrás de las agujas del Reloj, tratando de alcanzar lo inalcanzable, ser obsoletos es cuestión de conocimiento, debemos saber y entender que el tiempo es este, que lo obsoleto no es un punto de vista, es un acontecimiento, el solo acto de sentirse obsoleto es tener conocimiento de lo nuevo, entonces somos obsoletos, y si no cambiamos ¡porsupuesto!, que algunos vallan delante, no es cuestión de tiempo, sino de talento. Saludos.
Hola Gustavo: si tengo talento pero ese talento no se traduce en sensibilidad para escuchar puede que me vuelva obsoleto de todas formas. Además de talento hay una cuestión de apertura y de timing. Slds
Hola Juan: no entiendo lo de -sensibilidad para escuchar-. Tampoco me referí a ti de que si tienes o no talento, por lo pronto creo que eres un hombre de mucho talento, de todas formas el talento es intangible y nace de los más profundos de nuestras mentes y sucumbe con la sobrecarga de pasión. Te cuento que para mi lo esencial es demostrar nuestro talento con hechos y no con palabras, porque tu sabes que el logro de los objetivos alcanzados pasa mas por lo personal que por demostrar que sos el mejor, porque hoy en día a muy pocos le interesa los recursos (Mente, cuerpo y alma) que has utilizado para llegar al final. Es una lastima, y un mal de nuestros días: el objetivo es el que cuenta. Saludos.
Hola Gustavo, mi intensión no era personalizar en mi. Fue una forma de expresar la idea de que llegar antes no es solo cuestión de talento. Que hay que saber escuchar los dolores de los clientes y las posibilidades de agregar nuevo valor. Por lo demás creo acordar contigo. Un abrazo.
[...] los banalizamos al no “hacer sentido” en el marco de dichas prácticas familiares. En varios artículos señalamos los peligros de esta actitud de “ceguera e insensibilidad [...]