Mi amigo Leonardo Maldonado nos suele alertar, desde su Resiliencia Estratégica, acerca de la era de la caducidad en la que estamos inmersos.
Ultimamente estuve trabajando bastante en seminarios para emprendedores y gerentes y he visto con frecuencia una actitud que me resulta preocupante: “el cambio no me va a afectar si lo ignoro”. Esta tendencia cultural a vernos abrumados por el cambio y los múltiples mundos en los que se nos abre la posibilidad de participar, que suele generar agobio y hasta rechazo y que a veces creo que se basa en el miedo, a mi juicio entraña un gran riesgo para todos y en particular para los emprendedores: el riesgo fundamental de ignorar el cambio es que nos embarcaremos en diseñar nuevas carreras, roles y empresas obsoletas por diseño.
Nos solemos mover por el mundo con mapas obsoletos. Nuestra educación nos prepara casi exclusivamente para hacer mapas históricos de los mundos articulados en los que nos movemos, por lo que solemos llegar tarde a mirar lo emergente, lo que está en vías de ser articulado.
Algunas consecuencias, de esta disposición cultural, sobre la forma de hacer negocios han sido brillantemente estudiadas por Clayton Christensen. Su conclusión es: “los managers llegan tarde cuando lidian con la innovación disruptiva no porque hacen algo mal, sino porque hacen lo que todos los libros sobre management aconsejan” (el famoso dilema de los innovadores). El punto es que todo eso que es adecuado para el mercado establecido no lo es para el emergente, pero como mi mapa es del mundo articulado, resulta ser el único que miro. Una versión gerencial del chiste del borracho que no busca la llave donde se le cayó, sino donde hay luz.
Respecto de esta amenaza de diseñar negocios obsoletos suele gustarme dar el ejemplo de los diseñadores de sitios web. Me gusta porque muestra como la obsolescencia no necesariamente tiene que ver con la tecnología sino mas bien con estar fuera de ciertas comunidades de prácticas emergentes. Hoy en día podemos decir que los diseñadores se dividen al menos en dos grandes grupos, los diseñadores 1.0 y los diseñadores 2.0, y esto se relaciona con la comunidad de prácticas de la que cada uno participa. Si estoy creando una empresa de diseño web y soy ciego al fenómeno de la web 2.0 probablemente cree una empresa que será obsoleta desde su nacimiento y este camino me puede hacer perder bastante tiempo.
Recientemente leía en Presión Blogosférica, un artículo acerca de la obsolescencia de las empresas ligadas al diseño web, en el que se describen los cambios de practicas que afectan a este dominio. Este ejemplo me gusta porque muestra que al estar fuera de las prácticas emergentes que reconfiguran mi dominio, puedo diseñar empresas obsoletas desde su origen creyendo que estoy en lo último de la tecnología.

Conclusión: tenemos que desarrollar sensibilidad para mirar lo emergente en nuestro dominio y en otros dominios relacionados, si no queremos descubrirnos obsoloetos de la noche a la mañana!!!!!!!

¿Ustedes que opinan?