En un post anterior comentaba algunas reflexiones de Merleau Ponty acerca de las formas de enfrentar la ambiguedad de la vida humana y las trampas de las polaridades ideológicas. En otro también hablamos acerca de las anteojeras ideológicas para mirar la realidad. Los otros días me acordé de estos artículos al leer un artículo del suplemento Ñ del diario Clarín (1-7-06), en el que contaba lo que está pasando en Alemania con el patrimonio arquitectónico de la ex republica democratica alemana. El artículo cuenta como por decisión del Parlamento alemán se está borrando del paístodo vestigio del patrimonio arquitectónico de la época comunista. En un clima de protesta internacional de distintas personalidades de la cultura, se ha decidido borrar lo que algunos en Alemania llaman la “verruga socialista”, se trata del Palacio de la República, edificio histórico de la ex RDA. Algunos argumentos de los que impulsaron esta decisión parlamentaria son por ejemplo, que se trata de “un bloque espantoso y decadente que rope con la arquitectura de la ciudad”.
¿¡Este edificio será reemplazado por otro de estilo barroco (ver aquí)!? La demolición del edificio ya está en marcha y costará 12 millones de euros. Por otro lado, la construcción del nuevo castillo insumirá a Alemania apróximadamente 700 millones de euros.
Un grafiti en las paredes vidriadas de edificio responde a los parlamentarios alemanes: “No es la belleza lo que determina lo que amamos; sino el amor lo que vemos como bello”.
Tanto sufrimiento todavía no nos permitió aprender a abandonar la maldición del pensamiento polar!
Otros artículos
- WeMedia Buenos Aires
- La felicidad también se puede cultivar!
- Cultivar autenticidad
- Socorro, mi papá es blogger!
- Sobre la imposibilidad de vivir en borrador













1 Comentario
Trackback & Pingback