Hace un tiempo leía, en el excelente blog de Juan Freire, un post sobre los modelos econométricos y la predicción de la evolución de las economías. En este post señalaba como los científicos solemos confundir la importacia de los modelos (como reflejo de los patrones de evolución de fenómenos históricos) con la capacidad de predecir futuro. En este post mencionaba como los modelos teóricos suelen ser útiles solo cuando el futuro no es demasiado distinto al pasado (cosa cada vez menos segura, por cierto), y que esta forma de abordar el futuro era como conducir un coche mirando el espejo retrovisor.
La pregunta es, entonces, ¿qué mapas necesitamos para crear emprendimientos e innovar?
- Mapas de regularidades históricas de largo alcance: necesitamos, por ejemplo, ver en que punto de las grandes olas de cambio tecnoeconómico nos encontramos (ver el trabajo de Carlota Perez) para tener horizontes posibles de mediano y largo plazo.
- Mapas de evolución histórica de mundos articulados: necesitamos saber si la rueda ya fue inventada. Por ejemplo, en los negocios necesitamos saber que mercados estan desarrollados, como crecen, quienes son los líderes, etc. Es interesante aqui el aporte analítico de Michael Porter.
Esto es muy útil en ciertas circunstancias, pero en el mundo de hoy, caracterizado por cambios continuos y no lineales, estos mapas distan de ser suficientes. Mas aún, en muchos casos la preocupación por tener el modelo se transforma en un lastre que nos hace llegar tarde.
Por otro lado, también necesitamos mapas de mundos emergentes y acá distingo otros dos:
- Mapas de preocupaciones humanas: necesitamos saber que futuros están queriendo construir nuestros clientes y esto requiere estar presentes en las conversaciones en las que ellos están creando esos futuros.
- Mapas de prácticas emergentes: necesitamos tambien tener mapas de como las personas están inventado nuevas practicas para hacerse cargo de sus preocupaciones.
Creo que la blogósfera constituye una oportunidad sin precedentes de explorar conversaciones y prácticas humanas emergentes.


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[...] Diseñando negocios obsoletos 17 10 2006 Mi amigo Leonardo Maldonado nos suele alertar, desde su Resiliencia Estratégica, acerca de la era de la caducidad en la que estamos inmersos. Ultimamente estuve trabajando bastante en seminarios para emprendedores y gerentes y he visto con frecuencia una actitud que me resulta preocupante: “el cambio no me va a afectar si lo ignoro”. Esta tendencia cultural a vernos abrumados por el cambio y los múltiples mundos en los que se nos abre la posibilidad de participar suele generar agobio y hasta rechazo, que a veces creo que se basa en el miedo, a mi juicio entraña un gran riesgo para todos y en particular para los emprendedores: el riesgo fundamental de ignorar el cambio es que nos embarcaremos en diseñar nuevas carreras, roles y empresas obsoletas por diseño. Nos solemos mover por el mundo con mapas obsoletos. Nuestra educación nos prepara casi exclusivamente para hacer mapas históricos de los mundos en los que nos movemos, por lo que solemos llegar tarde a mirar lo emergente, lo que está en vías de ser articulado. Algunas consecuencias, de esta disposición cultural, sobre la forma de hacer negocios han sido brillantemente estudiadas por Clayton Christensen. Su conclusión es: “los managers llegan tarde cuando lidian con la innovación disruptiva no porque hacen algo mal, sino porque hacen lo que todos los libros sobre management aconsejan” (el famoso dilema de los innovadores). El punto es que todo eso que es adecuado para el mercado establecido no lo es para el emergente. Pero como mi mapa es del mundo articulado, resulta ser el único que miro. Una versión gerencial del chiste del borracho que no busca la llave donde se le cayó sino donde hay luz. Respecto de esta amenaza de diseñar negocios obsoletos suele gustarme dar el ejemplo de los diseñadores de sitios webs. Me gusta porque muestra como la obsolescencia no necesariamente tiene que ver con la tecnología sino mas bien con estar fuera de ciertas comunidades de prácticas emergentes. Hoy en día podemos decir que los diseñadores se dividen al menos en dos grandes grupos, los diseñadores 1.0 y los diseñadores 2.0, y esto se relaciona con la comunidad de prácticas de la que cada uno participa. Recientemente leía en Presión Blogosférica, un artículo acerca de la obsolescencia de las empresas ligadas al diseño web en el que se describen los cambios de practicas que afectan a este dominio. Este ejemplo me gusta porque muestra que al estar fuera de las prácticas emergentes que reconfiguran mi dominio puedo diseñar empresas obsoletas desde su origen creyendo que estoy en lo último de la tecnología. [...]