Recientemente, Leonardo, mi socio chileno, nos convocaba a participar de una comunidad de aprendizaje de resiliencia estratégica, a partir de la reflexión en torno al aprendizaje como fenómeno colectivo y las posibilidades que la web 2.0 abre para potenciar dicho proceso.

Resulta que tuve la suerte de pasar el fin de semana de navidad en Punta del Este y me llevé dos libros para leer que de una u otra forma giran en torno al tema de las comunidades de aprendizaje y que me guastaría comentar. Uno de ellos es Ciberculturas 2.0 de Alejandro Piscielli, a quien ya mencionaramos en este blog. Este libro analiza algunos fenómenos ciberculturales que ha posibilitado la aparición de nuevas tecnologías. El libro es del 2001, justo despues del colapso bursátil de las dotcom y el fenómeno tambien se analiza en el libro. Sopresivamente encontré en este libro varias citas al otro libro que llevaba para leer, en realidad para releer. Se trata de “La vida social de la información” de John Seely Brown y Paul Duguid. Este último, es un libro que me resulta particularmente significativo y voy a compartir con ustedes algunos posts con comentarios sobre él. En primer lugar me ha resultado interesante porque es un libro del año 1999, justo antes del colapso del Nasdaq. En esta epoca los libros sobre management e internet sostenían que los cambios en el mundo de los negocios serían vertiginosos e inevitables y que su eje sería la revolución en el manejo de la información que internet posibilitaría. En ese clima, los autores del libro mencionado planteaban algo muy diferente y que visto a la distancia prefiguraba a la web 2.0, y lo mas interesante es el momento en el que lo estaba diciendo. Antes del colapso de las empresas de internet Seely Brown nos alertaba sobre el carácter social del fenómeno de internet y de la importancia de mirar las prácticas sociales en las que las nuevas tecnologías se incertan. El libro se inicia con la sigiuiente frase: “Paradojicamente, el avance no estará en mirar hacia adelante sino a nuestro alrededor”. Nos dice que el contexto social es un recurso fundamental para el diseño. Nuestas prácticas actuales no son obstáculos para lo nuevo, sino mas bien su punto de partida.

La pregunta es entonces: ¿Miramos lo suficiente a nuestro alrededor al diseñar nuestras ofertas?

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