Comparto con uds. un articulo del excelente blog de Jorge Dominguez:

Y… ¿Cómo anda Chile?, ¿Está ordenado? porque aquí… anda!!

Creo que fue una de las preguntas que más me tocó contestar en Buenos Aires. Más que la interrogante acerca de Chile, que por cierto no es novedad que hay una cierta evaluación compartida que nuestro país está por buena senda, lo que me pareció interesante del cuestionamiento era por la insistencia en el orden del país.

Y claro, los argentinos sienten gran vergüenza y rabia contra su clase política, la fé en los líderes se ha quebrado.

Fueron innumerables los casos que me relataban acerca de la corrupción de las instituciones. “Ya no podes confiar en nadie, los policías están trenzados con los delincuentes, los políticos se dan vuelta según la elección de turno, ya no somos los que eramos…”

Pude palpar detrás de las palabras y explicaciones, una profunda desesperanza con el futuro, y más aún, una incredulidad a los proyectos colectivos que pueden emanar.

Saber que voy a desenvolverme en un espacio con reglas claras y donde las instituciones operan, es claramente un gran anhelo al otro lado de la cordillera.

Si bien estos diálogos permiten una acotada reflexión más que una muestra del sentir de un pueblo, es evidente darse cuenta de la importancia de la integridad y cuidado ético de los líderes de un país y sus consecuencias.

Puedo decir que para muchos de mi generación y con más énfasis en los más jóvenes, Chile venía bastante ordenado, pero la verdad es que fueron muchas personas y gran trabajo tener un país en buenas condiciones. Valor que debemos cuidar al máximo como uno de los grande tesoros que quizás solo se puede apreciar observando otras realidades.

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